“Estos animales fueron atendidos por el equipo de médicos veterinarios del hogar de paso de la Fundación Universitaria Juan de Castellanos, donde recibieron manejo especializado para garantizar su recuperación y posterior retorno a su hábitat natural”, señaló Lorena Cepeda Robles, profesional de atencion de fauna silvestre de Corpoboyacá.
En el caso de las zarigüeyas, la mayoría correspondía a individuos neonatos e infantiles que ingresaron en condición de orfandad, principalmente como consecuencia de eventos de origen antrópico que afectaron a sus madres, así como por ataques interespecíficos, especialmente por caninos domésticos. Durante su permanencia en el hogar de paso, los ejemplares recibieron procesos de crianza y alimentación asistida, fundamentales para su adecuado desarrollo, añadió.
Una vez alcanzaron condiciones óptimas de peso, edad y comportamiento, se procedió a su liberación en un entorno acorde con su distribución natural. Estas especies cumplen un papel ecológico fundamental como controladoras biológicas y dispersoras de semillas, contribuyendo al equilibrio y regeneración de los ecosistemas. Sin embargo, continúan siendo afectadas por mitos y percepciones erróneas que fomentan su maltrato, pese a su alta importancia ambiental.
Por su parte, el ejemplar de boa constrictor fue encontrado por la comunidad y entregado voluntariamente al hogar de paso. Tras la respectiva valoración clínica y biológica, se determinó que se encontraba en adecuadas condiciones de salud, sin evidencias de alteraciones que comprometieran su supervivencia. En consecuencia, se autorizó su traslado y posterior liberación en un hábitat apropiado.
Estas acciones representan un aporte directo a la conservación de la biodiversidad y resaltan la importancia de la participación comunitaria en la protección de la fauna silvestre.
