La entidad ambiental articula estrategias de conservación con jornadas de recolección de residuos de agroquímicos en municipios productores de papa y cebolla.La protección de las aves amenazadas en Boyacá suma nuevos aliados. Corpoboyacá articula la campaña ‘Siembra Vida, protege el Campo’, enfocada en la recolección de envases de plaguicidas y el manejo adecuado de residuos peligrosos, con los planes de conservación de especies amenazadas de aves del proyecto ‘Conservación de fauna y flora’.
La estrategia busca generar conciencia entre los productores agrícolas de municipios como Toca, Siachoque, Tota y Aquitania, donde extensas zonas de cultivo de papa y cebolla se encuentran cerca de hábitats utilizados por especies de aves que enfrentan algún grado de amenaza.
En estos territorios, profesionales y biólogos de Corpoboyacá acompañan las jornadas de recolección de envases y residuos posconsumo, aprovechando estos espacios para establecer un contacto directo con los agricultores, brindar información sobre las especies presentes en la región y promover prácticas que contribuyan a su conservación.
“Con este voz a voz y contacto directo con los productores agropecuarios de papa y cebolla, esperamos encontrar aliados para la conservación de las aves y motivarlos para que continúen con esta bonita labor de hacer un buen uso de agroquímicos y una adecuada disposición de los residuos generados por las actividades agrícolas”, explicó Luis Miguel Viasus, profesional de la Subdirección de Ecosistemas y Gestión Ambiental.
La Alondra cornuda, una especie emblemática
Entre las especies que se benefician de estas acciones se encuentra la Alondra cornuda (Eremophila alpestris), considerada una de las aves más representativas y vulnerables de la región.
Su población más importante en Boyacá se encuentra en áreas asociadas al Embalse La Copa, entre los municipios de Toca y Siachoque. Sin embargo, también ha sido registrada en sectores agrícolas de Aquitania, especialmente en zonas destinadas a cultivos de papa y cebolla.
La conservación de esta especie requiere proteger los espacios que utiliza para alimentarse y reproducirse, al tiempo que se promueven prácticas agrícolas responsables que reduzcan los impactos sobre los ecosistemas.
Protección de otras especies amenazadas
La estrategia también contribuye a la conservación de otras aves de importancia para los ecosistemas altoandinos, entre ellas el Cucarachero de pantano (Cistothorus apolinari) y el Rascón andino (Rallus semiplumbeus), ambas clasificadas como especies En Peligro (EN).
A este grupo se suman el Pato andino (Oxyura ferruginea) y la Tingua pico verde (Porphyrio melanops), catalogadas como Vulnerables (VU).
Estas especies mantienen una estrecha relación con los humedales altoandinos, ecosistemas fundamentales para la biodiversidad del departamento y que requieren acciones permanentes de protección.
“Estas especies hacen parte de las aves acuáticas y semiacuáticas registradas en el Lago de Tota, uno de los ecosistemas estratégicos más importantes para la conservación de la biodiversidad en Boyacá. La protección de sus hábitats, junto con el uso responsable de agroquímicos y la adecuada disposición de los residuos generados por las actividades agrícolas, contribuye significativamente a garantizar su supervivencia y la conservación de los humedales de la región”, señaló Claudia Rivera, bióloga de Corpoboyacá.
Con la articulación de estas estrategias, la autoridad ambiental busca que los productores agrícolas se conviertan en aliados activos de la conservación, demostrando que el cuidado de la biodiversidad también puede fortalecerse desde las actividades productivas y el manejo responsable de los residuos del campo.